Una vez más mi íntima amiga volvía a mi lado, al menos la cabrona no me dejaba ni me olvidaba.
*Me dejo caer en mi habitación trancando la puerta y llevo la botella a mi boca, dando un buen trago*
El dolor al menos trata de disminuir un poco, la sensación de vacío en mi pecho se aumenta con el golpeteo de mi corazón, que de manera burlona me recuerda que aún sigo consciente y que duele hasta el alma, esa que pensé no tenia.
*froto mis ojos cerrandolos un momento en lo qu...e apago la luz de la habitación*.
La oscuridad que me rodea es similar a la que habita ahora en mi corazón, el vacio es indescriptible. La sensación de nunca ser suficiente para él se desborda de mis pensamientos y llena de dolor mi alma.
Por más que haga e intente cambiar, siempre sale lo mismo, el cabron bueno para nada que un día se dejo cautivar por una estrella que iluminó sus días, pero que el con su horrible forma de ser, tapo su cielo y ahora todo nada en oscuridad perpetua.
*suspiro y termino la botella lanzandola a la esquina, donde choca con las otras botellas que van en la noche. *
Joder, aun sigo sobrio.

*saco un cigarrillo del pantalón y alumbro la instancia con el fósforo, inhalo lo que mas puedo y suelto el aire formando ondas de vapor que se pierden en la oscuridad. Destapó la siguiente botella de la noche y bebo una buena cantidad con la esperanza de que esta si me deje con los sentidos perdidos y el dolor anestesiado*
ResponderBorrarEl punto del sufrimiento esta en que durante mucho tiempo me creí el papel de macho poderoso e inigualable, que escondía mis dudas y miedos en el sexo, por temor siempre al rechazo por mi condición y mis gustos sexuales.
Pero ahora que toda la mentira se cayo y veo la realidad, es que me doy cuenta que mi presencia esta sobrevalorada y que quizás no sea tan importante como alguna vez llegue a pensar. .. al menos no para él, mi Blaylock Hdne
*doy otro sorbo grande y me limpio la boca con el reverso de mi mano*
joder, era un verdadero gilipollas. El siempre estuvo ahí y yo jamás lo supe valorar... y ahora que su ausencia duele, de nada sirve ser quien soy. No sin el