CRUCE DE MIRADAS..
Bella Dne
Un mensaje anónimo había hecho vibrar mi móvil: "Si quieres conocer realmente a tu hermano, ven está noche" seguido de una dirección en el centro de Cadwell. Quizás debió alertar a Rehvenge, quizás debió ir con su Mahmen, quizás un puño de posibilidades... Pero lo cierto era que la curiosidad era una gran bola de mierda, así que ahí estaba, mirándose en el espejo, botas altas, shorts y una blusa que enmarcaba cada una de sus curvas; su melena oscura fluía libre a través de su espalda y su mirada azul brillaba como un detective a punto de resolver un crimen.
Decidida se desmaterializó en las cercanías; a pesar de las altas horas de la noche el aire tibio acaricio cada centímetro de su piel desnuda llevándola a sonreír, amaba sentirse femenina, mujer; justamente esto le había ganado el repudio de los altos concejales de la glymera, por eso ahora vivía su vida a su parecer, lejos de los ojos acusadores y los dedos señalando su comportamiento.
Al vislumbrar el local una ola de adrenalina golpeó en su estómago liberando las mariposas comunes de las que se suele hablar ante el nervio y la excitación, no tenía idea con que se encontraría pero tenía un presentimiento sutil que hacía cosquillear su nuca. El meneo de sus caderas llamaba la atención de humanos, y lo que pudo reconocer como vampiros de su raza, esto era... curioso e intrigante, aún con su rebeldía en escasas ocasiones salía o se encontraba con vampiros que no fueran de un alto nivel, la crema nata de la raza por decirlo de alguna manera.
El ambiente del pub me sorprende al entrar, inhalo profundamente percibiendo un sinfín de aromas en el ambiente, con el pecado reinando en el. Sin reconocerme un ronroneo sale de mi garganta -vamos Bell concéntrate- me reprendo abriéndome paso entre los cuerpos cuando mi mirada choca con una color ónix absorbiendo toda mi atención.
Zahgony Hermandad Dne
Después de nuestra ronda, Phury aparco el hamers en los aparcamientos del Iron. Me dijo que tenía un recado del rey para Rehv. Hacía ya algunos meses atrás que el aristócrata se entendía con la hermandad. Por lo cual no me extraño la parada. Anduvimos hacia la puerta principal y como siempre colas de humanos intentando dar alguna escusa para poder entrar al club. Pasamos sin problemas y justo en la barra del bar Trez nos saludo con su mano e indicando donde estaba el propietario.
Abrimos una puerta justo al final de la barra. La cual comunicaba con las oficinas, varias puertas. Una de ellas se abrió y nos invito a entrar Xhex la shellan de John. Mi hermano se paro antes de entrar indicándome que fuera a la barra.
-Sera lo mejor, estas mierdas burocráticas me aburren. No Tardes - Me gire asistiendo a la guerrera a modo de saludo. Volví mi cuerpo hacia la barra del bar. Apoye mi codo en la superficie de la barra, mientras Trez me servía una cerveza. Eche una visuada al local. Humanos sedientos de sexo, vampiros sedientos de sangre. Una verdadera mierda.
Agarre en mi mano el vaso de cerveza dispuesto a dar un buen trago. Pero nunca llego el borde del vaso a mis labios. Mis ojos estaban sosteniendo una mirada azul cielo. Trague hondo inspeccionando a la hembra a muy pocos metros de mí. Mire su pelo negro en hondas caer por sus hombros. Su camisa marcando las montañas de sus senos. Unos labios entreabiertos invitadores. No podía dejar de hundirme en ella. Me concentre en sus pensamientos, gestos o cualquier movimiento que me indicara que como a todas las hembras. Su reacción seria de asco.
Pero no....
Sentía miedo, curiosidad, nada de aversión. Ordene a mis pies moverse y poco a poco me aproxime hacia la hembra. Estaba quieta sin dejar de observarme. Una hembra de mi especie y no una hembra cualquiera. Porque mientras me acercaba pude ver la clase. Las maneras delicadas de sus manos cruzarse en su pecho. ¿Pero qué coño hacia una hembra así en este club?.
-¿Me conoces de algo hembra?- le pregunte muy cerca de su oído. Ella me negó con la cabeza…
-Entonces que miras?- volví a preguntar. Pero esta vez mi pecho se pego al suyo desafiándola a que corriera… Mi voz era fría, imperturbable y desde luego, tanto mi rostro, como el color de mis ojos no eran una invitación a ningún contacto.
Bella Dne
Sin poder-querer-evitarlo mis ojos siguen cada uno de los movimientos del macho a unos metros de mí, la cicatriz cruzando su rostro combinada a sus ojos negros y las marcas en su cuerpo suscitaban mi curiosidad, lo dejaría en curiosidad por el momento aunque lo cierto era que su mirada retando la mía hacía cosquillear mi piel.
El corazón decidió que era momento de correr al verle emprender camino hacía mi, mordí mi labio inferior luego de relamerlo ligeramente el calor comenzaba a hacerse presente. Todos mis sentidos se alertaron concentrándose única y fieramente en el que podía apostar era un guerrero, esos casi mitológicos de los que se hablaba despectivamente en la glymera.
Lentamente deje salir el aire de mis pulmones recorriéndote de la misma manera descarada con la que lo habías hecho tú.
- Entonces ¿qué miras? - el aroma masculino y puro que desprende tu cuerpo me envuelve como una cálida manta cuando te acercas desafiante, estoy a punto de reír como una adolescente puesto que de lo único que soy consciente es de tu pecho duro rozando mis senos. Arqueo mis cejas encontrando un carraspeo para aliviar mi garganta antes de hablar.
- Es gratis mirar ¿sabías?... macho, y debo confesar que me agrada la vista - recalcando mis palabras doy una lenta lamida a mis labios sonriendo amplio al ver tus ojos siguiendo el movimiento. A pesar de mis botas altas quedo unos centímetros debajo de ti, sin tapujos acerco mi rostro al nivel de tu cuello - y además hueles muy bien
Zahgony Hermandad Dne
Como si un látigo perforara mi espalda. Me aparto de tu cuerpo sin dejar de mirar el recorrido de tu lengua por la comisura de tus labios. Todo tu cuerpo me pide sexo un aroma inconfundible y para mí...
Un trastorno al sentir por primera vez que una hembra me desea. Ahora mismo me siento tan débil que es probable que si me apuñalan suba al fade sin mediar una palabra. Aun separado de su cuerpo y observándola, no podía dar crédito a lo que veía. La hembra se contoneaba invitándome. Desprendía olor a sexo con un toque de cerezas.
¡¡Puta mierda!! Mi cosa se estaba estrangulando dentro de mis pantalones de cuero. En absoluto podía dar a conocer a la hembra esta debilidad. Me volví acercar, esta vez rodee su cintura con mi brazo tirando de ese pelo espeso.
-No desafíes lo que no puedas retar hembra- me cago en la puta su olor me picaba y hasta tenía que controlar mis colmillos para no clavarlos en su cuello de cisne. La hembra ni parpadeaba seguía sosteniendo mi mirada a la vez que hacia esos pequeños juegos con la lengua.
-¿Crees que te reto guerrero?- su voz era la afirmación de lo que pensaba desde el primer momento que la vi. Aterciopelada, dulce, con carácter y un poco picara. Toda una dama de la aristocracia. ¡¡¡Maldita mi suerte!!!
Inspire hondo levante mis ojos hacia un rincón muy cerca de los privados.
Tenía una cosa en mente poner a la hembra en su lugar. Con mi brazo aun rodeando su cintura la alce .Llevándola conmigo hasta ese lugar oscuro, pasando por encima del que se atreviera a interponerse entre el rincón y yo. La deje caer al suelo y enrede mi mano en su pelo.
- El sexo conmigo no le conviene a una hembra de tu clase?.. Inspire..Expire......- nada conmigo es normal hembra- agudice mi voz.
Bella Dne
El intercambio de palabras no hacía más que incitarme a ir más allá, quería conocer sus límites, mis límites... Su cuerpo en tensión parecía endurecerse conforme pasaban los segundos, pero si mi percepción no me fallaba un vistazo fugaz de terror había impregnado el negro de tu mirar.
Con un jadeo de asombro me vi apretada contra su cuerpo mientras caminaba decidido hacía algún lugar del establecimiento, no lo negaría, mi cuerpo suave encajaba a la perfección y ello hacía que la chispa de temor que me abatió por segundos terminará por apagarse. Sería atrevida, tanto o más de lo que había sido alguna vez. La respiración colapsa en mis pulmones, la oscuridad suave ponía en marcha el resto de mis sentidos, el ronroneo que sin querer sube por mi garganta cuando tiras de mi cabello parece enojarte, calor e ira es lo que exuda tu piel, sin evitarlo mis muslos desnudos rozan el cuero de tus pantalones y un suave quejido se escapa de mis labios.
-Nada conmigo es normal hembra - el tono duro me sorprende haciéndome cuestionar si soy la única aquí deseando acogerte en mi interior. Resuelta escurro mis manos en tu ropa encontrando la piel de tu espalda, nuevamente estás estoico en mis brazos pero eso no me detendría, siempre luchaba por lo que quería y quería a este macho rudo y marcado, para una noche, quizás dos...
- No me baso en convencionalismos, guerrero, no hay excitación... en ello -suavizo el tono de mi voz volviéndolo sugerente mientras mis uñas se clavan ligeramente en tu piel acerada. Estiro mi cuerpo logrando rozar mis labios en tu mentón - y a mi realmente me gusta cómo suena eso de nada es normal y mucho más cuando mencionas el sexo en la misma frase -ante lo último me quedo sola pegada a la pared mientras tú te alejas unos pasos luciendo atormentado, me diriges una mirada cargada de odio que me deja fría y titiritando.
- ¿Crees que iría a por un coño que se ofrece tan fácilmente hembra? -con esta frase me pones en mi sitio, avergonzada bajo la mirada a mis pies aunque no pueda verlos -no te quiebres Bell, tan solo es un macho estúpido- me repito antes de tomar una inspiración profunda y levantar mi cabeza acercando mi cuerpo nuevamente al tuyo.
- ¿Te hace sentir mejor jugar de machote cuando sé que me deseas? -deslizo una de mis manos acariciando tu pecho, tu contextura delgada me hace querer alimentarte yo misma si no fueras tan gilipollas.
Zahgony Hermandad Dne
-No te da vergüenza ofrecerte asi, hembra como una vulgar puta- Casi escupía las palabras. Quería dañarla y hacer todo lo posible por alejarla de mí. No era macho para ella. De ninguna de las formas posibles
Debía de huir, pero como mierda lo haría. Si su cuerpo era un imán para mí y esa verborrea me calentaba hasta los putos huesos.
Es bien seguro que tanto su olor como el mío eran una esencia en potencia de puro deseo. Ya que mi cuerpo no razonaba a las ordenes de mi cabeza. Solo quería arrancar esos malditos pantalones cortos y meter mí cosa tan profunda que la marcara a fuego. Mierda… Mierda...!!!..
Aparte sus manos de mi pecho y las eche hacia atrás de su cuerpo. Enjaulando sus muñecas con mi mano, su rostro quedo a mi merced, muy cerca de mis labios. Voltee mi cabeza, a un lado luego al otro. Estudiando sus facciones, me di cuenta que en el fondo su rostro marcaba tensión, nervios y honestamente me gustaba crear eso en ella.
-¿Me temes hembra? ahora ya no me desafías.- roce con mi nariz la línea de su cuello. Su cuerpo se tenso y sus piernas se cerraron en torno a mi muslo. Estaba a punto de follarmela, clavar mis colmillos y beber de ella hasta dejarla seca, incluso hasta podría haber saboreado esos labios cadenciosos que me traían loco. Si no fuera por el tirón de mi hombro.
-Zsadist, ¿qué coño haces?- un atormentado Phury me empujo hacia la luz del local.
-Darle a la hembra lo que me pedía- gruñí atusándome la cazadora. Mire a la hembra que aun estaba sorprendida .Tal vez, por lo que ella misma deseaba o tal vez por la interrupción..Pero de una manera u otra esta no sería la última vez que la volvería a ver. Y eso estaba completamente seguro.
Salí llevándome a todo el que se pusiera en mi camino por delante. Enfurecido, atormentado por este encuentro. Me estaba ahogando en mis pensamientos y mis delirios. Empuje la puerta del Iron con todas mis fuerzas e inspire una buena bocanada de aire, caminando hasta el Hamers. Dando vueltas a su alrededor mientras esperaba la llegada de mi gemelo.
Bella Dne
Me derrito contra ti cuando me inmovilizas, la ira bulle en mis venas por tus palabras, pero lo cierto era que mi cerebro no las procesaba demasiado bien, observaba tus labios carnosos moverse, los sentía moverse en mi piel tan dulcemente que está sensación no encajaba con el tono frío y algo vacío de tu voz, estoy lista, húmeda, necesitada y ansiosa.
Mi cuerpo de inmediato extraña al tuyo cuando un nuevo macho al que llamas Phury tira de ti lejos, quedo perpleja en mi sitio con el deseo pulsando en cada centímetro de mi piel y aún más entre mis piernas. El tono despectivo que utilizas hacía mi antes de largarte sin más me enfurece hasta el tope. Sin pensarlo voy tras de ti taladrando con mi mirada tu espalda. Al salir a la calle ni siquiera el aire ahora fresco me detiene, te tomo desprevenido tirando de ti hasta que tu espalda se topa con la pared, sonrío coqueta ante tu azoro y con fluidez me monto en uno de tus muslos, aspiras profundo reconociendo en el aire el aroma de mi sexo húmedo, llevas tus manos a mis caderas, estoy segura de que puedes sentirme caliente aún a través de la tela, con un ronroneo me froto disfrutando de la fricción.
Sin dejar de mirarte coloco una de mis manos sobre tu bragueta sobre tu polla, gruñes y yo froto mi palma contra tu dureza. Me subo más sobre tu cuerpo, respiro profundo antes de subir mi rodilla con fuerza golpeando tus testículos. Me alejo ladeando mi cabeza al mirarte y sonriendo dulcemente.
- Eso fue por llamarme puta, guerrero - soplo un beso en tu dirección antes de entrar nuevamente
- Eso fue por llamarme puta, guerrero - soplo un beso en tu dirección antes de entrar nuevamente al local, me encuentro con el macho de largo cabello y me da una leve inclinación de cabeza. Me voy a los baños y de ahí directo a casa desmaterializándome sintiendo su aroma oscuro en cada recoveco de mi piel. Lo deseaba, lo quería, lo conseguiría.

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